Cómo se produce

La formación del coágulo a nivel del sistema venoso se ve favorecida por factores que pueden agruparse en tres pilares principales:
– Enlentecimiento de la circulación venosa ( estasis venoso )
-Lesiones de la pared venosa
-Estados de hipercoagulabilidad ( la sangre tiende a coagularse más fácil y rápidamente que lo normal )

La existencia de uno de estos estados es suficiente por sí sola para provocar el cuadro de trombo-embolismo, pero si se suman varios de ellos el riesgo se incrementa de manera exponencial.

Es fácil comprender que el hecho de permanecer varias horas sentado en un espacio reducido que no permite la correcta movilización de las piernas provoca en el viajero un enlentecimiento de la circulación venosa que puede favorecer la formación de un coágulo. Además existen otros factores propios del viaje aéreo  que pueden participar, tales como:

– La baja concentración de humedad en la cabina del avión favorece la deshidratación.

– La disminución de la presión atmosférica y de la concentración de oxígeno por la altura ocasiona una disminución de la capacidad fibrinolítica de la sangre (o sea la capacidad de disolver pequeños coágulos)

A estos factores deben sumarse los propios del viajero, los cuales pueden ser conocidos (existencia de enfermedades predisponentes, ingesta de medicamentos, cirugías o traumatismos previos, etc.) o desconocidos  tales como trastornos congénitos capaces de provocar hipercoagulabilidad de la sangre (trombofilia) o factores intrínsecos como la edad, sexo, grupo sanguíneo, etc.

Es importante destacar que cualquier viaje de más de cuatro horas en otros medios que no sean avión ( tren, autobús o coche ) en los cuales se permanezca inmovilizado por períodos prolongados de tiempo también podrían favorecer la formación de trombos en las venas de los miembros inferiores, siendo siempre el riesgo mayor en aquel grupo de personas con factores predisponentes.

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